jueves, 18 de junio de 2026

El río Santo Domingo estaba difícil… pero la quebrada nos regaló una buena pesca de sabaleta | San Francisco, Antioquia, Colombia

Este fin de semana pasado vivimos una nueva salida del Club Espacio de Pesca, esta vez con un objetivo claro: ir en busca de la sabaleta en el cañón del Río Santo Domingo, en el sector de La Piñuela.

La aventura comenzó el sábado en la noche, cuando llegamos a la casa de nuestro compañero Felipe, en La Piñuela. Allí nos reunimos varios integrantes del club para compartir un asado, conversar, reírnos un rato y contar esas historias de pesca que nunca faltan cuando se junta un grupo de pescadores. Fue una noche tranquila, de compañerismo y expectativa, porque al día siguiente nos esperaba una jornada que prometía bastante.


El domingo arrancamos bien temprano. A las 5:30 de la mañana ya estábamos listos para bajar por la ruta hacia el sector de Las Palomas, en el cañón del Río Santo Domingo. El clima parecía perfecto: un día soleado, con pocas nubes y una mañana fresca que nos hacía pensar que todo iba a salir muy bien.

Pero al llegar al río nos encontramos con una sorpresa poco alentadora. El agua estaba demasiado sucia, con un color rojizo bastante extraño. Lo curioso es que el día anterior no había llovido, así que no sabíamos si se trataba de algún derrumbe aguas arriba o, peor aún, de algún efecto relacionado con minería. Fuera cual fuera la causa, el panorama no era el mejor para la pesca.

Aun así, decidimos iniciar la jornada. Comenzamos a pescar río arriba, intentando diferentes puntos y manteniendo la esperanza de que el agua mejorara más adelante. Sin embargo, pasaban las horas y las capturas no aparecían. El río seguía sucio y la pesca se ponía cada vez más difícil.

Cerca de las 11:00 de la mañana, después de haber caminado y pescado durante un buen rato, llegamos a la desembocadura de una quebrada que bajaba completamente limpia. El contraste era impresionante: mientras el Río Santo Domingo seguía turbio y rojizo, la quebrada traía aguas cristalinas. En ese momento tomamos la decisión que terminó salvando la jornada: dejar el río principal y continuar pescando por la quebrada.

Unos cuantos charcos más arriba llegó la recompensa. En medio de un paisaje hermoso, rodeado por la espesa selva del cañón y con el sonido del agua limpia corriendo entre las piedras, logré la captura de la primera sabaleta del día usando un Rapala Countdown de 3 cm. Ese pequeño señuelo volvió a demostrar por qué es tan efectivo para esta especie.


Después de esa primera captura, el ánimo cambió por completo. Seguimos subiendo por la quebrada, lanzando en los charcos, corrientes suaves y pequeñas entradas de agua. Poco a poco fueron llegando más sabaletas, todas atacando el mismo señuelo Rapala Countdown. La jornada, que en la mañana parecía perdida, se convirtió en una pesca muy bonita.

Eso sí, no todo fue perfecto. Después de varias capturas, al señuelo se le cayó la paleta, algo que ya sabemos que puede pasar con este modelo de Rapala Countdown. Es un señuelo muy efectivo, especialmente para sabaleta, pero tiene ese punto débil: la paleta puede romperse o desprenderse con relativa facilidad, sobre todo pescando entre piedras, golpes y corrientes. Decidi reemplazarlo por otro del mismo modelo pero en otro color, Fire Minnow un color un poco llamativo con algo de preocupacion por no tener la misma efectividad.


Pero contrario a lo que pense las capturas continuaron llegando y el día ya estaba salvado. Tuvimos varias capturas, disfrutamos de una quebrada hermosa de aguas cristalinas y compartimos una jornada más entre amigos del Club Espacio de Pesca.

Cerca de las 3:00 de la tarde decidimos salir a buscar almuerzo ya que en la mañana nos habiamos comido lo que llevamos para el almuerzo, salimos a la via principal y llegamos a un pequeño caserio donde con mucha suerte encontramos sancocho de pollo, una delicia.

Mas tarde nos dirigimos al punto de encuentro con los demás compañeros. Curiosamente, al llegar notamos que el Río Santo Domingo ya estaba mucho más limpio y en condiciones perfectas para pescar. Pero para ese momento ya era tarde para continuar, así que dimos por terminada la jornada.


Al final, esta salida nos dejó una gran enseñanza: en la pesca no siempre las cosas salen como uno las planea, pero muchas veces la clave está en adaptarse, leer el río y buscar alternativas. Esta vez, una pequeña quebrada de aguas cristalinas fue la que nos permitió salvar el día y disfrutar de una excelente pesca de sabaletas en uno de los paisajes más bonitos del cañón del Río Santo Domingo.

Una salida más para recordar, compartir y seguir sumando historias en el camino de Espacio de Pesca.












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